sábado, 27 de febrero de 2016

Poesía: De la hoja a la flor

Autor: Gustavo Aguirre Garza





En la tranquilidad de la medianoche, noche de tormenta, de lluvia, llega la paz, paz infinita que se anhela, se siente y se vive en la caricia plena de la escritura que inventa, voy imaginando y todo va cambiando, al sentir la suavidad del teclado, sin un internet que distraiga la mente de la creatividad plena, plena es la palabra cuando juegas con ella e imaginas que es ella mujer, mujer que sueñas, mujer que adoras, dibujas plena, completamente bella, sensual, quizá casual, quizá elegante, qué se yo, ella es tu canto, luz, realidad, alegría y poesía, poesía que con caudal se desliza a través de su piel de rosa, de su suave piel, de su hermosa espalda, de sus delicadas manos, de su vientre inmaculado, vientre bendito que espera la llegada en el futuro del nuevo ser anhelado, que asegura la existencia humana, de ti, de mí, de nosotros, de todos los que cantamos en la tierra por un mundo mejor, lleno de amor, armonía y paz. Afuera el aroma de jazmines, azahares, nardos y rosas, perfuman la noche perfecta, escuchamos el sonido del agua que queda rodando despacio, del tejado al piso, la chispa de vida del agua, va también del árbol a la hoja y de la hoja a la flor, dándonos tranquilidad en el casi silencio, de nuevo llega la reflexión, el momento preciso para amar, junto mis manos y analizo, regreso y acaricio a las palabras de su suave piel, retomo el recorrido de la sensualidad de ella, que es tersura, es calidez; a su oídos llega un suave murmullo entre el canto del agua y mi voz en un te amo, rodeada del perfume de las flores, escucho un delicado suspiro que clama el derecho de un beso que se atreva a tocar el cielo, las estrellas y la misma luna bella, que levante con fuerza la marea del mar, del océano mismo, que llene el infinito con el misterio de amar su profundidad, sin saber si en lo profundo tocará en el cielo o en el éxtasis del placer infinito del amor que nos da la mujer junto con sus frutos, que son promesas de vida y con tiempo llegarán con la maravillosa fecundación. ¿Qué acaso una estrella no será la bendición de una nueva vida que viene en camino? Infinitamente es más grande la chispa de vida que hay en el óvulo fecundado que en la misma estrella… Bendiciones, que en el amanecer del nuevo día llegarán las nuevas vidas a tiempo, para hacer de este mundo un lugar perfecto para la armonía, la paz y el amor, a tiempo, siempre a su tiempo y con amor llegarán.

1 comentario:

  1. En ciertos momentos me parecio que su leitmotiv tiene ecos schillerianos.
    Muy hermosa!

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