EL OCASO
Te veo en mis sueños,
caminas delante de mi,
y lejos,
el ocaso de un encendido naranja,
perfila tu hermosa figura,
y me quedo anonadado con la belleza del sol,
y con tu propia belleza enmarcada en el ocaso.
Tules de rojo y naranja visten el horizonte;
manchas de grises oscuros,
mensajeros de la noche ribeteados de rosa,
están llamando a la luna que por el naciente asoma.
¡Oh Dios! no permitas que despierte,
déjame contemplarla mientras este sol se esconde,
déjame admirar su figura a la pálida luz de la luna,
deja que nuestros corazones gocen
mientras ella nos alumbra y se produce el ocaso,
y auque solo sea en sueños,
fundirnos en un abrazo.
y lejos,
el ocaso de un encendido naranja,
perfila tu hermosa figura,
y me quedo anonadado con la belleza del sol,
y con tu propia belleza enmarcada en el ocaso.
Tules de rojo y naranja visten el horizonte;
manchas de grises oscuros,
mensajeros de la noche ribeteados de rosa,
están llamando a la luna que por el naciente asoma.
¡Oh Dios! no permitas que despierte,
déjame contemplarla mientras este sol se esconde,
déjame admirar su figura a la pálida luz de la luna,
deja que nuestros corazones gocen
mientras ella nos alumbra y se produce el ocaso,
y auque solo sea en sueños,
fundirnos en un abrazo.
23 – 04 – 2016
De verdad muy bello y emotivo. Ese manejo del lenguaje, de verdad maravilloso.
ResponderBorrar