viernes, 23 de diciembre de 2016

Poesía: Cinco poemas

Por: Andrés Antón


"Winter Landscape" (1885), Wilhelm Schroeter

I

Hoy me encuentro
Ligeramente
Tan
Desprendido
De las cosas

Abro
Los brazos
Al horizonte

El silbido
Del viento
Me eleva

Soy la sombra
Que vuela
Y observa
El ardiente estrés
De las cosas
Derretir
El mundo

Soy vapor
Una nube
Que busca su refugio
En el reino
De los cielos.


II

Cómo íbamos a saber
Que el fuego
Guardado
En nuestros vientres
Menguaría conforme
Llovían las horas
Nuestra religión
Hacia las cuatro paredes del exilio
Nos exige ahora
Morir
En sacrificio
Sobre la piedra manchada del olvido
Tantas manos caídas
En los ríos del tiempo
Nos son indiferentes
Tú sembraste un camino hacia la distancia
Yo por mi cuenta
Voy cosechando tu ausencia
Con la que ahora
Alimento este poema
Que apenas me sirve
De apoyo
Contra la inclemente ventisca
Que golpea esta soledad
Tan saturada de ti


III

Ana
(El nombre de la pena)

Todos mis recuerdos
Están
Hechos de agua
Lo sé
Porque
Se me escurre
Por los ojos
Tu nombre
Derretido
Por las fiebres
Para mí
Abrir
Los portones del ayer
Es traer
A mis oídos
La suave melodía
Del trigo
Que brotaba
En tus cabellos
O de tu voz
Derramando
Sobre la almohada de la madrugada:
“Seus olhos são o meu sonho.
Em seus olhos eu quero descansar”

Todo el pasado
Es agua salada
Detrás de mis ojos: El mar
Hoy te me escapaste
Como ola
Por la rendija de mi tristeza


IV

Debo ser
Materia dividida
No hay sublimación
Perfecta
Para mí
Despertar
Mis extremidades
En algún lado
De lo indecible
Cansa
A veces
Ser tierra cansa
A veces
Ser aire
Y dejarse abandonar
También cansa

Evaporo mis sueños
Lo guardo
En el ayer
Más oculto
De mis entrañas
Luego abro la puerta
Y asomo
Mi conformismo
A la realidad

Debo ser
Materia divida
Una vez vuelto
Al terreno de las sombras
Allí
Donde dejo morir
El cuerpo que me atrapa
Vuelvo a ser aire
Vuelvo a ser tierra
Y todo
cansa


Cautiverio

He venido desde lejos
Para mostrarte
Que guardo en la mirada
Dos fieras atrapas
En las jaulas
De mis párpados,
Y no buscan otra libertad
Sino la tuya:
Aquella,
Que se desnuda
En el campo soleado de tus ojos.

Mírame,
Ten piedad de ellas,
De estas dos fieras peregrinas
Que auscultan
La fauna que habita
En la interminable sabana
Con la que acaricias el mundo.

No soy el dueño de estos animales
Que te observan.
He venido a devolvértelos.

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