lunes, 5 de diciembre de 2016

Poesía: Voces de poetas

Por: Francisco Murcia Periáñez

El poeta pobre (1837), de Carl Spitzweg.

Voces de poetas
que cantan amores perdidos,
o tal vez,
amores que nunca han sido.
Tan solo fueron invenciones de almas torturadas,
solitarias,
tal vez almas que nunca fueron amadas,
o tal vez
solamente enamoradas de si mismas.

Voces huecas de poetas solitarios,
versos perdidos entre sueños e ilusiones,
entre silenciosas noches
y amaneceres cautivos.

¡Oh! clama el poeta,
¡cuánto la amaba!,
y al decirlo,
derrama entera su alma en una imagen falaz,
en un confuso recuerdo,
apenas en un atisbo de algo que no fue cierto;
tan solo fue una ilusión,
solamente un bello sueño.

Pero es tal su soledad, y tan fuerte es el anhelo
de mirarse en unos ojos donde verse reflejado,
que se niega a despertar,
que no quiere abandonar ese mundo imaginado.

Y es que, querido poeta,
tanto y tanto has retorcido la cruel realidad
vistiéndola con encajes cortados a tu capricho,
que no sabes distinguir
entre mentira y verdad.

Canta la mujer al hombre que la visita en sus sueños,
y canta el hombre a la mujer creyendo que él es el dueño.
Ambos se han equivocado,
los dos han errado el camino,
pues el mundo de los sueños
solamente nos ofrece lo que nosotros pedimos.
Lástima que no sea real,
lástima que al despertar,
todo se ha desvanecido.

  26 – 11 - 2016

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