miércoles, 15 de junio de 2016

Literatura: Destazando a Antes de Adán/La peste escarlata (reseña)

AUTOR: Jack London (1876-1916)
PAÍS: Estados Unidos
EDITORIAL: NAVONA
EDICIÓN: 2008
ISBN: 978-84-96707-86-3

PÁGINAS: 197

La raza humana está condenada a sumergirse cada vez más en la noche primitiva antes de re-emprender su sangrienta ascensión hacia la civilización. (Jack London - La peste escarlata)

Jack London (1876-1916), escritor estadounidense,  es mejor conocido por sus obras: Colmillo blanco (1906), Martín Edén (1909), La llamada de lo salvaje (1903), y las series de relatos Los mares del sur (1911). Sin embargo abordaremos este libro cuyas historias, separadas por las eras pero afines en la temática, nos retratan con sumo realismo la crueldad del género humano.

Antes de Adán (1906-1907). Un joven del siglo XX, al dormir "revive su vida pasada", la cual ocurrió durante el periodo Paleolítico inferior, cuando solía ser un homínido (probablemente homo habilis) denominado Colmillo Largo; apodo descriptivo que él mismo le da a su contra-parte primitiva, a causa de que recuerda una época en la que todavía no conocía el lenguaje, asignándose ese sobrenombre debido a la longitud de sus dientes caninos.

El protagonista hace el esfuerzo de poner en orden cronológico las aventuras que experimenta cada vez que sueña: desde su infancia en los árboles, cómo se independizó de su madre para luego hacerse amigo de Oreja Gacha, el acoso de los depredadores, su futura relación con La Veloz, así mismo los peligros que corrió ante la amenaza constante de un arborícola llamado Ojo Encarnado (pudiera ser australopithecus), hasta concluir con el inevitable conflicto con los hombres de fuego (Neandertales o cromañones). El miedo es el común denominador de todos los capítulos, el principal impulsor en las aventuras acometidas por Colmillo Largo.

Uno de los planteamientos más interesantes es la teoría de la "memoria racial", que sostiene que los genes provenientes de nuestros antepasados trasladan sus vivencias, miedos, reflejos, etc.;  a través de las siguientes generaciones; aunque el narrador posee esa cualidad de una manera fuera de lo común, de tal suerte que lo considera un defecto físico. Se pudiera confundir el dicho concepto con la re-encarnación, al también trasmitir la sensación de vivir una vida anterior, pero en realidad no se trata de la misma alma habitando diferentes cuerpos, sino de los recuerdos de un progenitor transferidos a su respectiva descendencia mediante la herencia.

Otros relatos donde la memoria racial juega un papel crucial en la trama, que los recomiendo como aperitivo para comprender mejor el dicho concepto, serían El acompañante del muerto (1891) y Una dura pelea (1891), ambos del escritor Ambrose Bierce, quien relata cómo provocan miedo unos simples cadáveres, justificándose en experiencias ancestrales de los protagonistas.

No es la intensión de la presente reseña profundizar en la psicología, por lo que hago alusión al concepto de Carl Jung llamado "Inconsciente colectivo", en el cual se explica a mayor detalle lo mencionado aquí. Sin embargo, Carl Jung nació en 1875, por lo que quizás Bierce y London tomaron la idea de un estudioso anterior al célebre psicólogo suizo.

La peste escarlata (1915). En el año 2072 un viejo relata a sus nietos Edwin, Hare-Lip y Hoo-Hoo, cómo una pandemia que ocurrió en el 2013, cuya característica principal era provocar manchas rojas en la piel, exterminó a la mayor parte de la humanidad y causó que la civilización involucionara de nuevo a las sociedades tribales, perdiendo en el proceso casi todos los conocimientos que se habían adquirido hasta antes de la catástrofe. James Howard Smith, el protagonista, solía ser un profesor de literatura inglesa, por lo que trata de inculcar la cultura perdida a sus nietos salvajes, como las matemáticas más básicas, resignándose a que la humanidad apenas ha renacido y tardará siglos en recuperar la sabiduría perdida.

Este relato es considerado ciencia ficción por ser de los primeros en hablar un mundo post-apocalíptico causado por una pandemia que casi extinguiría a la humanidad; también acertó en predecir la creación de centros de estudio y control enfermedades (Estados Unidos fundó su primer "CDC" hasta 1946). Por lo que Jack London, presumiblemente, imaginó hasta donde progresaría la humanidad gracias a los descubrimientos de Louis Pasteur (1822-1895); aunque en La invasión sin paralelo (1910), ya había escrito sobre el uso de armas bacteriológicas, por lo que algún día espero leer ese y otros cuentos en el libro La fuerza de los fuertes (1914) (título homónimo de otro relato distópico) .

Por lo anterior, tenía la hipótesis de que Richard Matheson basó parte de su novela Soy leyenda en La peste escarlata; ya que, además de la pandemia, situaciones que experimentan los sobrevivientes ante la tragedia, como la formación de sociedades y destrucciones de la mismas (bastante clisé en el cine zombi de George Romero y continuadores), están presentes en ambas obras. Sin embargo no pude comprobar más allá de que el cineasta se basó en los vampiros de Soy leyenda para modernizar los filmes de muertos vivientes. Sólo que en la obra de London no hay monstruos fuera del propio hombre.

Mas hay otra sorpresa para el lector paciente que mastica con pulcritud cada oración de un texto. Estamos ante una doble distopía. London fue miembro del Partido Socialista de América, viéndose el reflejo de sus ideales marxistas; pero desde el punto de vista del fracaso de la lucha de clases, las pistas son breves, apenas menciones, pues antes de que la enfermedad mermara al hombre, la burguesía había alcanzado tanto poder que hasta elegía al presidente de los Estados Unidos; sólo un cataclismo fue capaz de provocar que el proletariado se rebelara contra ellos, trasmutando en la completa anarquía; reiniciando así la historia hasta quedar condenada a repetirse una y otra vez al pasar de los siglos.

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Más allá de los elementos superficiales que emparentan los argumentos al par de tramas, como la innegable similitud entre Ojo Encarnado y Bill el chofer, es notable que en ambas obras se resalta la carencia o el uso ineficaz del lenguaje, que impedía hablar sobre conceptos simples o expresar ideas no tan elaboradas; lo que nos da un panorama más claro de cómo se pretendía controlar el Ingsoc a la población de Oceanía mediante la neolengua en la novela 1984 (1949), de George Orwell.

Otro elemento compartido entre ambas obras es el nacimiento y destrucción de la sociedad, todo a causa del miedo e incrementar las posibilidades de sobrevivir; muy propio de la filosofía de Thomas Hobbes. Por lo antes dicho, en aras de analizar con mayor profundidad el cómo se organiza una sociedad, en la próxima entrega de "Destazando a" analizaremos una de las obras más famosas de William Golding, El señor de las moscas.

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