martes, 24 de julio de 2018

Poesía: Poema simple

Por: Erika Cristina Rodríguez Padrón


Víctor Panchenko - Alter ego

Para ti, mi tiempo y este poema simple,
es lo mejor que puedo ofrecerte
de todo lo que poseo
y las diminutas gotas de agua,
reflectando el arcoíris,
para provocar tu sonrisa.
 
Para dar gracias por tu presencia,
y decirte que eres tú,
el único motivo que mueve mi Universo.
 

Esos destellos luminiscentes
frente a los rayos del Sol,
alrededor de tu pelo,
me recuerdan que eres
el ángel que me eligió,
lo sé, porque luego de una cansada jornada,
tu mirada me sosiega y tu voz.
 
Estos versos que no riman,
son el intento de agradecer,
que seas el norte de mi loca brújula,
por tu mano firme cuando he caído,
tus lágrimas de felicidad
y tus besos sin fin.
 
Este poema simple es para ti,
que me has mostrado
como alcanzar los sueños,
a conquistar los miedos,
porque hoy eres hoja, piedra, semilla,
mañana eres trueno, relámpago y volcán,
eres una maravilla.

Y me escondes en tu pecho,
con total fragilidad,
abrigando mi alma
a la par de mi cuerpo,
para resguardarme del mundo
y te vuelves mi hogar.

Si no estuvieras aquí,
serías todo lo que me hiciera falta,
mi persona preferida,
gracias por ser y estar.

Mi esencia, mi gran amor,
mi amor más grande,
mi ángel celestial.


© Poema Simple | Erika Cristina Rodríguez Padrón | México


*****


Erika Cristina Rodríguez Padrón nace en Camargo Chihuahua, radica en Villahermosa Tabasco desde 1988, es Licenciada en Administración por el ITVH; se ha desempeñado como Administrativa, Docente Universitaria, Instructora con Enfoque Humano, Locutora de Radio en Programas de corte Literario Internacional y Conferencista. Escribe su primer novela corta a los 13 años, LAS FLORES DEL JARRÓN, pero es a partir del 2002 que toma de lleno la escritura, en las ramas de Poesía, Relato, Cuento y Novela. Ha ganado concursos de Declamación y Poesía y sus obras literarias han sido publicadas y difundidas de manera impresa, digital y/o audiovisual en México y otros países; algunos de sus trabajos literarios son utilizados en terapias de pacientes con enfermedades psicológicas o terminales. En sus recientes obras personales, cuentan: PÚRPURA Y AZUL Antología Poética 2015 y una Colección Poética de 3 volúmenes: CÓSMICO GAMMA, CÓSMICO FI y CÓSMICO OMEGA, próxima a su lanzamiento. En conjunto con otros escritores ha realizado Publicaciones Nacionales e Internacionales en los que cuenta: 11 Libros de Poemas, 5 Revistas y exposición de sus trabajos en Blogs y Páginas Literarias. Es redactora en la Revista Alacrán con sede en Madrid y en la revista Crazy Mate, en México. Ha sido prologuista de 3 ediciones, dos en España y una en México; ha sido Jurado en Certámenes de Poesía, Declamación, Oratoria, Canto, Lectura y Baile, en diversas instituciones públicas y privadas del Estado de Tabasco. Dentro de las Conferencias que imparte, enfoca la literatura a jóvenes en nivel medio y superior y realiza Recitales Poéticos.

"No escribo para ser famosa, aunque mi mayor satisfacción es escuchar mis creaciones en otra voz. Escribo por respeto al poder de las palabras, porque escribir me permite ordenar mis ideas y entender los sucesos que rodean mi espacio personal y mis mundos, el tangible y el intangible. Escribo para hacer eterno un sentimiento, porque si no escribiera, mi alma pertenecería ya a otro plano". | Erika Padrón



jueves, 12 de julio de 2018

Poesía: Secretos poéticos

Por: Elías Enrique Viqueira Lasprilla


Theresa Lillian - Heart and soul (2012)


Me gusta ordeñar letras,
me gusta cantar palabras,
de esas que salen de mis poemas,
de esas que son para tu casa.
 
¡Me gusta verte!
Me gusta verte enamorada,
para cuando ya sepas
que soy yo, tu alma entregada.
 
Me maquillo de muerte
para que no veas mi boca apenada,
esa que tanto te quiere,
y ahora se queda por tus besos, adormilada.
 
Tu cuerpo, ¡sangría metamórfica!,
esencia en celo de yegua afrutada
sobre Sodoma y Gomorra,
ellos entenderán esta lujuria tan poetizada.
 
Mírome, Dios, y veo un espíritu
que reseco de sedes en nada
por santas vidas y cariño infausto,
ahora soy un hombre para mi dama.
 
Lágrimas en diamante,
poeta que sangra saga,
la que cuenta evangelios
para una nueva biblia sagrada.
 
Ésa se llamará
Doliente es mi alma,
que por algunos miserables,
ahora ando con nueva lengua literata.
 
Puedo ser guarro cuando quiera,
romántico también, para mi mujer hechizada,
y para su cándido vergel,
seré Longino portando su valiosa lanza.
 
Será mejor que acabe este poema
o mi historia se hará larga,
tal vez leyenda para el futuro
o eternidad a Dios, “galleta” blanca.

© 2017 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.

sábado, 7 de julio de 2018

Literatura: Dos mini ficciones.

Por: José Avendaño
 

El imperio de las luces (1954), René Magritte.


I. Oda de un viejo piano

Tendido en un oscuro pabellón colmado de enfermos, sus ojos mustios guardan con recelo un brillo oculto: Zaratustra habla por esos ojos ya difusos.
En una esquina, su único compañero es un viejo piano traído de un burdel: cuando se siente triste —que es la mayoría de las ocasiones— posa en él su mirada por mucho tiempo. A su lado, pasan sin ver otros que como él sufren. La impotencia más grande es ver el objeto amado y no entender lo que se siente.

 

II. La creación

Reconocido por su excentricidad, su trabajo serviría después para influir en Sir Isaac Newton. Lo cierto es que toda persona que no lo conocía lo suficiente buscaba evitarlo por su dureza; aunque esto no ocurría con sus alumnos de Basilea, quienes le admiraban y se mostraban perplejos ante su saber y elocuencia.  
  Había dominado el arte de la antigua alquimia, aunque su mejor aporte pronto saldría a la luz: la creación del homúnculo. Sus contemporáneos se mostraban escépticos ante esta idea, pues el mundo no estaba preparado para algo así. No obstante el hecho era otro, pues sin saberlo ni pensarlo, todo el tiempo habían contemplado al homúnculo en carne y hueso.
  En efecto, el creador yacía desde mucho tiempo atrás en el sótano del laboratorio...



*****


Sobre el autor:

José de Jesús López Avendaño nace el 18 de abril de 1994 en la ciudad de Salina Cruz, Oaxaca. Cursa la carrera de Lengua y Literatura Hispanoamericanas en la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH). 
Ha publicado en la revista literaria Monolito; en la revista Claroscuro; en la gaceta Letra suelta (UNACH)Ha sido ganador del 2° concurso de cuento No oyes contar un cuento organizado por la UNACH. 
Fue participante en el festival cultural La hojarasca en su segunda y cuarta edición, participante también en la  asistió a los Coloquios Cervantinos en sus ediciones XXV y XXVI. 
Cursó un diplomado en Creación literaria por parte del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).


viernes, 29 de junio de 2018

Poesía: La grieta

Por: Norma Barroso



Aykut Aydogdu

 
Estoy localizando una grieta,
con lupa examino:
demasiado blanco,
demasiado liso,
alto, fuerte,
este muro comienza a molestarme.
 Estoy tratando de contaminar mis fuentes
hay tanta agua cristalina, 
inodora, insípida,
por lo menos habría que desperdiciarla,
tal vez, solo un poco.

Hay demasiado rosa en mi pecho
quizás algunas líneas rojas
ayudarían,
o manchas moradas, verdes,
algunas otras amarillas,
negras,
pequeñas marcas
de pequeñas explosiones,
pequeños universos
concebidos en colisiones
dentro de pequeños poros.

Quizás un poco de alcohol en las venas
o humo azul en los pómulos
que me lleve a la ceguera,
tanta luz me aturde.
Estoy buscando el dolor
en el centro de mis palmas
Dime, por favor
que los clavos siguen resguardados
en la vieja repisa.

Ya no encuentro el agujero del conejo
¿A dónde voy a caer ahora?
¿A dónde escaparé,
dónde podré perderme?
 El amarillo irrita mis ojos
¿Dónde obtendré mi oscuridad?

Necesito el frío fango 
ensuciando mis muslos 
para poder descansar.
El olor a lirios me marea
tanto aire limpio,
fresco;
tanta vida,
tanta paz...

no tolero más.



martes, 26 de junio de 2018

Poesía: Una vez que muere el sol

Por: Edgar Vázquez


Sunset Dreams (2012) - Nikolina Andrea


Un vez que muere el sol 
y mi alma se hiela,
ruego a los astros clemencia
por mi mísera condena,
más éstos no se inmutan
ni se mueven ni preocupan
y en mis manos dejan la pluma
que poco a poco se congela.


Si yo pudiera, por un segundo
librarme de mi pena,

de esta oscuridad que abruma
la tenue luz de mi vela,

¡Oh no!
No sigas que me apena
que me veas moribundo
vestido en una hebra
yaciente indefenso
sobre una cama de yerba.


Pero no,
no quiero yo librarme,

si este es mi destino
habré de soportarlo

así que atarme,
¡atarme hasta terminarlo!


Que la inconclusión
no la permito

y el remordimiento
habrá de carcomerme

tal que escuche voces
hasta enloquecerme

y la música me suene horrenda
y los gritos confortantes,

lloran mis huesos sangrantes
el dolor de la faena,

mi mente contra mí,
yo contra la niebla.


Y si sobrevivo,
si puedo aún seguir andante,

veré a la locura de frente
y gritaré:

¡Mírame!
¡Salí triunfante!




lunes, 18 de junio de 2018

Poesía: Fantasías del ocaso y de la noche

Por: Josué Feliciano Ibón Saucedo



Meztli Azul - Muñequitos & Lunas


El sol exprime las nubes
Y mancha el cielo de rojo,
Después se oculta entre las montañas
Como un niño travieso
Negando sus travesuras.
El dios sol juega a ser niño.

La luna reclama su turno,
Vuelve locos a mares y lagos,
Poetas y amantes.
Una estrella aparece con sus hermanas
Adornando el manto oscuro.

El Dios de la lluvia molesto da vida nueva a las nubes
Y sus hermanas.
Lloran las recién nacidas
Ocultando a su espalda a la luna....
La luna no destella esta noche
No le permiten soñar al poeta.

El poeta no sueña esta noche.


Del poemario: Caudal Sauceron 
de Ismael Calderón & Josué Feliciano Ibón Saucedo.
Reproducido bajo autorización expresa del autor.


*****

Sobre el autor:


Es pasante de la Licenciatura en Derecho de la Universidad de Guadalajara. Apasionado de las letras y la música. Su primer encuentro con la literatura fue con el Lazarillo de Tormes novela española anónima, seguida por el Viejo y el mar de Ernest Hemingway. Se considera asimismo como un poeta por catarsis, plasmar las ideas por necesidad de expresar la esencia del alma (esencia de la esencia).


martes, 12 de junio de 2018

Poesía: Tocar tres veces

Por: Helena Zirot



Amor em Veneza - Olga Beltrão

Para entrar,
tocar tres veces 
hasta que la puerta
de madera oscura,  
siempre pesada,
se abra lentamente.

Para quedarse, 
llegar a tiempo.
Justo cuando el sol 
se posa entre los árboles 
para luego posarse también
sobre las paredes, 
entre las palabras. 
Impregnarse entre las cortinas y
en las manchas del suelo,
en el rodar de las gotas 
que resbalan lentas 
sobre el vidrio cuando llueve.

Para abrir, 
cerrojos invisibles de cajas. 
Como de música,
como de mar, 
como de sueños.
Aprender la extraña lengua 
venida del silencio

Para convertirse en un sitio,
como una canción o una mirada, 
tejer largos caminos.  
Invisibles a pleno día 
que lleven de vuelta 
a la seguridad de un refugio
que está en todas partes. 

Para entrar,
tocar tres veces
enmedio de la cristalina luz 
que desparrama el sol entre los árboles.
Decires silencios, 
que lentos resbalan sobre los vidrios
y aletean como pájaros 
sobre las oscuras puertas. 
Hasta que el incierto tic tac 
de la caja de sueños 
dé a luz mariposas blancas, canciones, 
y un poema algo triste, 
algo alegre, 
que se parezca a un Monet
visto a través de una gota de lluvia.


martes, 5 de junio de 2018

Poesía: Guía de supervivencia

Por: Daniel Bezares




La gente está por ahí 
Viejos, jóvenes y más viejos 
Otros bailan, otros no 
Y hay algunos que están en medio, 
Sólo en medio. 

El cerezo da frutos y se marchita, 
Se marchita. 
Hoy los lirios pintan el campo 
La pincelada blanca de esta generación 
Violenta, ácida y decadente. 

Hoy las nubes están solas, 
Las estrellas brillan menos 
La gente vieja siendo vieja 
Los jovenes sin saber que hacer 

Hay gente en los hospitales 
En los manicomios 
La gente está en todas partes 
El fuego cubre el cielo 

La calle sola en noche buena 
El pago de luz, la cuenta del agua 
Hay televisores viejos 
Arcoiris dentro del reloj 

Hoy la gente esta alborotada 
Hoy los lirios son lirios 
La gente envejece y muere 
Sólo muere 

El joven envejece y espera 
Sólo espera 
La cabeza la traen de aquí para allá 

¿Y dónde están los niños?
Olvidados en un burdel 
Rezando en la iglesia 
Atrapando mariposas

Sólo están por ahí...



lunes, 28 de mayo de 2018

Literatura: Anatomía de un verso Sanguinario (reseña)


Por: Uriel Delac



Bien podría denominarse una poética de la experiencia en donde nada está previsto y en la que, consecuentemente, cualquier cosa es posible. Así resulta este poemario, obra de Arturo Salort, y que lleva por título Anatomía de un verso Sanguinario, el cual adquiere sentido tras ese eterno recordatorio de lo que somos como seres productores de sentido reducidos a nuestra propia sangre.

En su conjunto, el poemario resulta ser un lejano cántico a aquel imposible lacaniano que, quizás, nació como consecuencia de un beso, un inesperado encuentro, una mirada furtiva o de una declaración de amor a contracorriente. No obstante, cada uno de los poemas que lo integran puede ser encuadrado dentro de lo que cabalmente llamaríamos poesía urbana no por una insistencia deliberada, sino más bien por la omnipresencia de la ciudad dentro del discurso. Una ciudad en la que el azar ofrece siempre una suerte de casualidades, de ritmos mágicamente conectados que permiten que cualquier cosa sea posible, y que hacen de sus calles escenarios perfectos para sugerentes encuentros con lo inesperado.

Poesía que desde el inconsciente denuncia sutilmente un mundo caótico, decadente, impredecible y, sin embargo, profundamente humano; que dibuja lo mismo a aquella mujer pública que recorta su cuerpo cual traviatta verdiana, que los sueños y anhelos no realizados de aquel que finge poseerla. Cierto, a lo largo de su lectura, el poemario nos ofrece situaciones ocasionales en donde, de pronto, se contemplan amaneceres que nunca llegan o barcos que navegan a la deriva sin importar que siguen anclados. Mas a pesar de todo, Arturo siempre regresará no solo a la tierra, sino a esa tierra urbana que le vio crecer.

Anatomía de un verso Sanguinario no es un libro fácil ni para todos los gustos. En él coexisten el dolor y la esperanza, sueños vestidos de negro y pesadillas rosas, personajes que en nuestra cotidianeidad pasan desapercibidos porque son comúnmente humanos, lugares que se convierten en el escenario de sugerentes encuentros no siempre descifrables en un primer momento, estados desacomodados de nostalgia y felicidad que hacen frente a ese pensamiento romántico que tradicionalmente los hacen ver como un estado anestesiante capaz de inhabilitar al que los describe.

Todo esto y más es lo que hoy nos presenta Arturo Salort. Una obra que acumula pequeñas experiencias de vida a veces contradictorias, pero abordadas con una luz de esperanza que jamás se agota a pesar que detrás solo se encuentra la muerte como el destino natural de la vida. 


A La Vuelta De La Esquina 

Dama de todos y de nadie,
patrona de los desahuciados al amor,
hoy quizás estás más lejos,
una distancia de ventanas al dolor,
partes los esquemas de una relación común,
arlequín de ilusiones, no eres más que un resplandor.

Tu luz es fría, te confundes con el fénix dama cruel,
alquimista de emociones, piel de plata,
al que buscas no es a él, tu corazón es ave,
el horizonte un simple quien.

Porque a la vuelta de la esquina tu brillo es vela,
porque tus ojos son cristal  y rompe en llanto corazón
que alfareros ya sabrán pegarlos,
¿Pero cómo reparar un sueño?
¿Cómo hacer venir al tiempo?
Si tu pecho es primavera y mis manos son invierno,
si en tus besos hay ladrillos y en los míos sólo cemento,
sentimiento...

A la vuelta de la esquina nada es cierto. 


*Anatomía de un verso Sanguinario esta disponible en: https://www.amazon.com.mx/dp/B0763FNXBK


***** 

Sobre el autor: 


Enrique Arturo Salazar Ortiz, mejor conocido como Arturo Salort, nacido en Guadalajara, Jalisco, un 22 de Noviembre de 1993, es titulado en Turismo y actualmente cursa la licenciatura de trabajo social en la Universidad de Guadalajara, ejerciendo de tiempo completo el arte de la escritura y la música. Fue ganador del premio CONEFI 2016 en la rama de poesía y ha publicado en diversas revistas literarias digitales. Es además colaborador de la página Fb El Blog de la Tertulia Literaria de Animal Lector y de El Blog de la Tertulia Literaria en su versión para Blogger.

Actividades y Premios:

• 2016: Premio CONEFI otorgado por el departamento de filosofía de la U d G.
• 2016: Publicación en el rubro de la música del álbum titulado "Smoke".
• 2017: Publicación del Poemario titulado "Anatomía de un verso sanguinario".
• 2018: Publicación del album musical “Beat Tape After Sunset” 2018.



sábado, 26 de mayo de 2018

Literatura: El llamado de la luna (fragmento)

Por: Miriam García


Caminé por calles vacías, envueltas en el ruido de grillos y las notas melancólicas de los aullidos de los perros. Había algo en el ambiente que lo hacía diferente a otras noches; el viento soplaba tan quedo que era como una caricia fría de almas en pena. Esa noche no llevaba caballo, se le había zafado una herradura y tenía que llevarlo con el herrero. Tampoco había un carruaje esperando por mí; mi casa estaba cerca de la de mi anfitrión, así que pensé que no habría ningún inconveniente en caminar, además yo tenía la excentricidad de que me gustaba salir solo a caminar por la noche. Era algo que había hecho muchas veces, al punto que el sereno, la luna y yo siempre nos saludábamos con familiaridad. A veces al terminar el día me encontraba exhausto, con la vista cansada y el ánimo acabado, entonces salía solo en la noche a dar un paseo y eso de alguna forma me hacía sentir bien.
Los grillos cantaban y a lo lejos se escuchaba el aullido de los perros. Disfrutaba mucho los paseos nocturnos. No tenía ninguna prisa, iba con paso despreocupado. Lo único que escuchaba eran mis propias pisadas sobre el empedrado. Justo en el momento en que di vuelta en la esquina, noté que había otros pasos que me seguían muy de cerca. Un mal presentimiento me invadió, el miedo recorrió mi cuerpo y me incitó a avanzar más rápido, entonces los otros pasos también aceleraron su marcha. Traté de tranquilizarme. Las pisadas apretaron el paso. De pronto alguien me interceptó tomándome por la espalda; los dos caímos al suelo. Mi atacante se obligó a incorporarme con todo lujo de violencia, iba acompañado por otro sujeto el cual lo ayudó a sujetarme. Eran dos mestizos que me pusieron contra la pared. Uno de ellos sacó un cuchillo y me lo puso en la garganta.
—Quieto, gachupín, o aquí te mueres —amenazó. El otro miraba en todas direcciones para alertar a su compañero.
Esculcaron todos los bolsillos de mis ropas, me quitaron el reloj de oro y dinero. Yo no me moví en todo ese rato; en mi mente una oración quedó ahogada suplicando que me fuera permitido ver el día siguiente. Lo que pasó después fue confuso debido a la rapidez con que ocurrió todo. De alguna parte de las sombras algo jaló a ambos asaltantes hacia atrás, uno de ellos fue proyectado contra el frío muro de ladrillo mientras que el otro era sujetado por un ser de naturaleza no definida, algo así como una fiera deforme entre animal y humano; por un momento pensé que se trataba de algún perro de gran tamaño, pero no tenía cola, era enorme y monstruoso. La bestia lo mordió por la espalda entre la nuca y el hombro y le desgarró la carne haciéndole gran daño. El sujeto iba gritar cuando escuché un sonido seco de huesos que tronaban; la bestia le había roto el cuello con un movimiento preciso y veloz. El otro sujeto que estaba en el suelo estaba aterrado. Se levantó. Ya iba a echar a correr por su vida cuando fue atrapado por la bestia la cual, sujetándolo del cuello con una sola mano, lo levantó y lo puso contra la pared. La bestia aulló como un lobo dispuesto a atacar y clavó su garra en el abdomen de su víctima, hurgó de su cuerpo y arrancó uno de sus órganos sanguinolentos. Soltó el cuerpo maltrecho del sujeto y se comió de un bocado lo que tenía en la mano. Todo ese tiempo yo me quedé rezagado, pegado a la pared, congelado por el pánico. Hice un esfuerzo por respirar, traté de obligarme a mí mismo a salir corriendo, pero el terror era tanto que no me respondían las piernas. El monstruo fijó en mí sus ojos que centelleaban como el fuego, de su boca salió un sonido áspero y frío que me ordenó: “vete”. Reuní fuerzas y salí corriendo como alma que lleva el diablo. Corrí sin mirar atrás ni una sola vez, sin detenerme a ver o preocuparme por la suerte de esos infelices ahora muertos. Dentro de mi cabeza tuve una extraña visión, algo así como si fuera la proyección de la imagen que no quise ver, o que tal vez sí vi, pero tan rápido que mi cerebro interpretó la escena como una especie de sueño. En el suelo yacían los cadáveres y el monstruo inclinado en cuatro patas, se alimentaba de los ahora muertos como haría un animal carnicero que acaba de tomar una buena presa.


*Fragmento del libro El llamado de la luna, publicado recientemente en Amazon: 

********

Sobre la autora:


Miriam García es originaria de Guadalajara, México. Tiene una Licenciatura en Administración de Empresas de la Universidad del Valle de Atemajac y tomó diversos cursos de redacción y escritura creativa en la Escuela de Escritores SOGEM, Guadalajara.
Participó en la revista cultural juvenil Transeúntes, conectando sentidos, publicada por la Benemérita Sociedad de Geografía del Estado de Jalisco (2007 – 2008). Además, varios de sus cuentos fueron publicados por el periódico local Ocho Columnas y algunos de sus textos fueron incluidos en las ediciones 2009 y 2010 de la antología Caleidoscopio, editado por la Escuela de Escritores SOGEM, y presentados dentro del marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara de esos años. 
En 2015 publicó su primer libro Dulce Amor Funesto, historias de amor y otros monstruos, una antología de historias. 
Participó en el festival I am Quixote y en el año 2017 la revista electrónica Label me Latino publicó un texto de su autoría.
En 2018 publicó su segundo libro llamado La llamada de la Luna y del cual presentamos un breve fragmento. Actualmente vive en Houston con su esposo y su gato Pepe.