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lunes, 14 de mayo de 2018

Poesía: Dos

Por: Luisa Chico


Ocean Songs - Laurel Burch


Adoro la solemnidad de tu nombre,
corto, cálido, rotundo… dos.
Amo también tu significado,
compañía, apego, protección… dos.

Simbolizas todo aquello por lo que estoy agradecida.
Dos ojos que absorben la belleza del entorno.
Dos oídos que perciben las melodías
más armónicas y sutiles.

Dos piernas que avanzan
por senderos impensados
o quizá si al menos intuidos.

Dos manos que se juntan
en el deseo de una oración,
en el esfuerzo de un trabajo,
en el leve roce de un paseo.

Dos…
Dos para avanzar…
Dos para pensar…

Dos… para amar.
Siempre dos.




sábado, 25 de noviembre de 2017

Poesía: Mi vida

Por: Luisa Chico


Jacinto García Gasque - El ocaso sobre el río - Acrílico sobre tela (2015)


Mi vida
pinta ya con los colores del ocaso.
No son colores oscuros
opacados o tristes… no.
 Son colores de oro viejo,
luminosos y certeros.

Colores donde el atardecer
se hace grande,
henchido de vida.
 Con la luz justa para transitar
con seguridad y armonía
hollando la recta final
con paso firme, seguro, decisivo
y la vez cadencioso y sutil,
tenue y placentero.

Mi vida pinta ya con los colores del ocaso.
Dame la mano, pinta conmigo.


miércoles, 19 de julio de 2017

Poesía: Arena

Por: Luisa Chico




Rubia, morena, polvorienta o granulada, pero siempre arena.
Arena que acoge mis pasiones en silencio, con paciencia.
Arena que ampara mis lágrimas aislándolas del mundo.

Arena que calienta mi maltrecho cuerpo cuando me abandono en ella.
Arena que me sirve de lecho retrasando el momento de volver al silencio de una casa vacía.

Arena sobre la que vuelvo mi desazón cuando no quiero pensar.
Arena que me acerca al mar, que es como acercarme a ti aunque no estés a mi lado.

Arena como base, bajo el techo azul que me cobija, mientras la palmera se mece indolente sobre mi cabeza haciéndome sentir en casa.
Arena rubia, morena, polvorienta o granulada, pero siempre arena.


lunes, 29 de mayo de 2017

Poesía: Triunfan las ausencias

Por: Luisa Chico


Caspar David Friedrich -  Mujer en la ventana (1822)
 
 

Hay ausencias que triunfan 
pero también hay ausencias que duelen. 
Y es imposible pintar una sonrisa 
sobre la mueca afligida, 
por mucha voluntad que se ponga en ello. 

Intuyo tu cariño… si, 
pero no siento tu amor, 
ese amor que abría mi sonrisa 
sin necesidad de que tú 
esgrimieras los pinceles. 

Y mi amor sigue vivo ahora 
aunque se palpe tu ausencia, 
tu desapego, tu silencio, tu desidia. 

Ya no cantan los pájaros para mí 
por el simple hecho 
de que tú existas, 
si no puedo verte.

El mar ya no acaricia mi piel 
transportándome a tus brazos, 
ni el café tiene el mismo sabor o aroma 
porque no los comparto contigo. 
La canela duerme en el tarro 
de los sueños rotos. 

Se palpa tu ausencia 
y en ella se queda adormecido mi sentir. 
Ya no es tiempo de amor para mí, 
ni de ternura, ni de caricias… ni de nada. 
Ya tus besos volaron en pos de otras bocas. 
Los abrazos en pos de otros cuerpos 
cálidos y apetecibles para ti. 
Vuelvo al vacío del que, quizá, nunca debí salir. 


domingo, 12 de marzo de 2017

Poesía: Llueve en mis ojos

Por: Luisa Chico


Henry Moret - Marina


Pienso en ti
y llueven mis ojos,
y da igual que les diga
que ya sabíamos de antes,
que el amor y las lágrimas 
van siempre unidos.

Ellos se derraman incontenibles,
llueven por el corazón roto,
las ilusiones rotas,
por un presente roto,
por un futuro roto.

Y no hay paraguas
que aleje esa lluvia de mi piel
que sigue ansiando tus caricias,
esas que ya soy incapaz de saber
si tuve,
o simplemente soñé.

martes, 14 de febrero de 2017

Poesía: Llegó febrerillo el loco

Por: Luisa Chico




Llegó febrerillo el loco
con tiempo raro y cambiante,
igual trae días de playa
que viento frío y aullante.

Siempre alegre y bullicioso
vestido de carnavales
plumas con brillos lujosos
y la música… a raudales.

Con almendros florecidos
febrero viste el paisaje
adornando nuestros campos
antes que la almendra estalle.

Y allá a mediados del mes
reina el amor en su viaje
hinchiendo los corazones
que por un Cupido laten.

Febrerillo corto y loco,
hoy quisiera yo cantarte,
unos versos muy sentidos
que puedan enamorarte.

Febrero, 2017


domingo, 27 de noviembre de 2016

Poesía: Qué lejos estás amor

Por: Luisa Chico


Jospeh de Togores - Lejanía (1922)



Qué lejos estás amor.
Qué lejos te intuyo, qué lejos te siento.
Mi alma se encoge, duele hasta el aliento.
Y caigo en picado soltando ese hilo
de plata y espuma donde nos quisimos.
No suelto tu mano porque no la tengo
y lloro despacio, me muero en silencio.

Qué lejos te intuyo, ¡que lejos te siento!
No escucho el latido lleno de contento
de este corazón que te está queriendo.
Ya no está la música, no suena el arpegio,
y vuelvo a llorar, muriendo por dentro.
Qué lejos estás… ¡qué lejos te siento!

Tu barco navega por mares inciertos
yo quedo a la espera, ansiando el regreso,
ojala tu norte coincida en mi orilla
porque ya no vivo si no me acaricias.
Y en la noche fría yo me sigo hundiendo.
Qué lejos estás… qué lejos te siento.


miércoles, 7 de septiembre de 2016

Poesía: Amar en silencio también es amar

Por: Luisa Chico




Cuando el amor se envuelve de silencio, 
y el sentimiento se destierra 
a lo más profundo de los abismos del alma, 
una estrella, allá lejos, 
prendida en el terciopelo negro 
de la noche… 
llora. 

 Pero ocultarlo y condenarlo al mutismo 
no disminuye su fuerza, 
su luz, su palpitar, su calor, 
simplemente se aletarga, 
esperando el momento de poder lucir 
con toda su esplendidez, 
de avivar esa llama 
que ha quedado adormecida al calor de la 
 hoguera que ardió en fuego febril 
un día cualquiera, 
en una calle cualquiera, 
en un momento cualquiera… 

Amar en silencio también es amar, 
aunque no te mires en sus ojos evocadores 
de pasiones compartidas, 
ni beses sus labios de pura ambrosía. 
 Aunque tu piel no tiemble 
con la caricia de esas manos 
que te hablan de vida, 
de amor… de milagros, 
ni puedas sentir su abrazo 
cálido, protector, envolvente, placentero. 

La luna consuela a la estrella que llora 
porque ella si sabe de amores imposibles, 
no en vano con el suyo 
solo se cruza un momento cada día 
sin poder tocarle ni casi sentirle. 
 Sonríe hacia adentro 
porque ella sabe mejor que nadie 
lo que cuesta amar en la distancia 
y en silencio, 
marchar al rayar el día 
retrasando unos segundos su viaje inevitable 
para poder mirarse un instante en su luz 
y alimentar así el sentimiento grato 
de saberse suya, 
de saberlo suyo, 
a pesar de todo y de todos. 

En el abismo del silencio, 
donde todo parece oscuridad y pena, 
un corazón palpita quedamente 
y calla silente porque ama 
el conoce la fuerza del amor generoso, 
el que se envuelve en sigilo 
cuando sabe que así… 
no daña.