lunes, 7 de marzo de 2016

Artes Plásticas: La pintura evocadora de Konstantin Rázumov

 Por: Daphy

El Sueño I


Ensoñación en Rosa
Hoy ofrecemos a ustedes una muestra del arte erótico del gran pintor ruso Konstantin Rázumov.

Nuestro artista nació en 1974 en la ciudad de Zarinsk; una localidad rusa del Krai de Altái, ubicada a orillas del río Chumysh, 99 km al este de Barnaul.

Después de cursar la escuela básica, estudió pintura en la Escuela de Arte Novoaltaisk, y posteriormente se unió a la Facultad de Historia del Arte en la Academia de Ilya Glazunov en Moscú. Actualmente el artista vive y trabaja en la capital rusa.
 
A pesar de ser un artista poco conocido en occidente, Rázumov es considerado por la crítica internacional como uno de los artistas más versátiles de nuestro tiempo. Su estilo, impresionista a la vez que realista, remite al espectador de sus lienzos a un mundo íntimo donde las reminiscencias a La Belle Époque evocadas por un espacio circundante clásico, no se hacen esperar. La temática que maneja comprende una gran variedad que va de paisajes a retratos; no obstante, lo mejor de su producción tiene que ver con esa particular captura de la desnudez femenina, como si de algo etéreo se tratase.
Salto de Cama
En sus óleos, el realismo de los cuerpos es delicadamente sobrecogedor y parecieran brillar intensamente por encima de los fondos, a veces circunstanciales y teñidos preferentemente en colores pastel, como haciendo referencia a esa herencia propia del arte pictórico del Asia Central que tienen los países siberianos del Krai de Altái.

La técnica que básicamente maneja es óleo sobre tela. Sus trazos son suaves y evita los contrastes bruscos entre figura y fondo. Las pinceladas en los entornos que sirven como fondo son de carácter romántico y se distinguen por ser densas, empastadas y de colores luminosos. Suele lucirse más cuando estas pinceladas contienen colores pastel. En cambio, para el teñido de las figuras femeninas, el manejo del pincel es pensado, suave, sutil, preciso, diluido y corrido a fin de controlar el volumen, espesor y transparencia. Los colores son realistas en un intento de buscar siempre la belleza de la luz.
  
Noches Orientales

A partir de enero de 2015, Konstantin Rázumov ha empezado a exponer sus obras en galerías y museos importantes de París, Londres y Nueva York. Actualmente, existen coleccionistas dispuestos a pagar hasta 15 mil dólares por uno solo de sus óleos, aunque no sería de dudarse que en poco tiempo las cotizaciones pudieran llegar con facilidad a los 100 mil dólares.

Konstantin Rázumov: el artista del ensueño erótico...


El Sueño II

Descargar imágenes de los lienzos de Konstantin Rázumov: http://bajafiles.com/f/TzL1

viernes, 4 de marzo de 2016

Poesía: Soñando a ser poeta*


Por: Rigardo Márquez L.


 Itzayanna Valva (2013) - Jugando con los sueños (óleo sobre tela 80x80)

Soñando a ser poeta

Soñando a ser poeta,
se anestesia la realidad,
y se endulzan las cenizas
en los mares de ausencia.

Soñando a ser poeta,
se conjuga con sangre,
y se tirita con estrellas
de amores suicidas.

Soñando a ser poeta,
se reciclan las heridas,
y se resucita al tercer poema
de una necrología diaria.


*Dedicado a Helena Zirot, en su cumpleaños.

jueves, 3 de marzo de 2016

Literatura: Horas de Gracia (cuento)

Por: Antonio




Cierro la puerta, miro de reojo, te veo detrás, saliendo del pozo
De la negra noche, de la parte oscura, nos vamos al altar, y como siempre, subo a la una.
De una a tres: el eterno placer. De tres a una: eterna espera.
Trepo las escaleras, luego más arriba; sé que debajo no traigo nada y que allá arriba está la luna,
nos mira de reojo, como si no quisiera realmente vernos,
aunque al mismo tiempo no quiere perderse, la danza de los enfermos.
Me subo la sotana a la altura del pecho, el corazón brinca de placer, palpita mi sexo.
Arriba de él te montas, tú también ya te has subido el negro hábito,
entro en tu cuerpo, comienzas a moverte rápido.
Dejo mis piernas cerradas, mis brazos extendidos, miro a la nada, como si me hubiera ido.
A ratos cierro los ojos, pero procuro no moverme, te gusta ver el crucifijo, y luego voltear a verme.
Sabemos que no lo haces conmigo, se lo haces a Jesús, tus orgasmos son más grandes, cuando me lo haces viéndolo en la cruz.
Las noches anteriores me has cortado, y yo he encontrado tras eso, el final de mis enfados.
Me excita que lo hagas, que me hieras con espinas, que traigas clavos a esta cena, que entre mis piernas te queda servida.
Ahora traes algo nuevo, puedo notarlo en tu mirada; una lanza es lo que has sacado, y sé cuál será la cosecha de lo que hemos sembrado.
La encajas en mi costado, hasta lo más profundo y lo he tolerado. Y antes de que me arrepienta, antes de que me despida, percibo tu orgasmo: el más grande de todos los que he escuchado.
Antes de que me arrepienta, antes de que me despida, te entrego algo mío, dentro de tu flor que es fuente de rebeldía.
Me voy yendo, pero también estoy haciendo lo contrario.
Te mueves frenéticamente, convulsa y llena de espasmos. Yo te dejo algo dentro, pero puedes deshacerte de ello porque no es un regalo, por mí, también puedes matarlo.

Filosofía: El canto de las sirenas (reseña)

Por: Daphy


Mucho tiempo llevaba buscando el hilo invisible que uniera música y filosofía y, por fin, me ha sido todo un hallazgo encontrar “El Canto de las Sirenas”, un libro aparecido hace poco, del catalán Eugenio Trías Sagnier. El autor ha sido considerado un filósofo que, además de ejercer profesionalmente como catedrático de Filosofía en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, y un grande y prolífico escritor, fue un melómano empedernido.

Su libro es sorprendente no sólo por lo infrecuente de encontrar en nuestra historia un filósofo experto en música, sino sobre todo por la inesperada relación que establece entre las dos disciplinas como vías de desarrollo para acercarse al conocimiento. Es un libro de filosofía a la vez que una guía para orientarse en la música, una obra dirigida, según su autor, “al que ama la música, o al que quiere amarla”, es decir, para todos aquellos que buscan la sabiduría, o que son filósofos y aún no lo saben. Beethoven decía que “la música constituye una revelación más alta que ninguna filosofía”. Y para Nietzsche, que también fue compositor y amigo de Wagner, “la vida sin música sería un error”.

“Si hay alguien en el mundo de las ideas y de las creencias con el que me hallo en sintonía filosófica, religiosa y estética, es con Platón. No podía dejar de tenerlo presente en esta cita que auspicio aquí entre filosofía y música”, afirmó en el prólogo de su libro.

La música acompañó a Trías Sagnier desde el comienzo de su adolescencia y hasta su fallecimiento, ocurrido el 10 de febrero del 2013. Hijo mayor de una familia numerosa de las de antes, con las que se podía formar un equipo de fútbol sin salir de casa, como él mismo contaba, pronto sintió la necesidad de aislarse de su ruidosa tropa de hermanos, y a los once años se encerraba en su habitación para encontrar la paz escuchando música a través de la radio. Así conoció la existencia de Mozart, Beethoven, Schumann, Brahms… iba entonces al diccionario o a la biblioteca de Vilasar de Mar, donde veraneaba con la familia, y buscaba afanoso estos nombres, casi todos alemanes y difíciles de escribir.

Así iba tomando notas y descubriendo la vida y el entorno de los autores que escuchaba y ya empezaba a admirar. Poco a poco y con la ayuda de su abuela, que le incitó a que aprendiera a tocar el piano, se fue formando una idea de lo que era la música académica. Más tarde, cuando se dio cuenta de que su carrera no iba a ser la de pianista, se dedicó a la filosofía. “Por respeto”, comentaba. Pero la música le seguía interesando enormemente y, sobre todo, quería descifrar su lenguaje: ya no le bastaba con escucharla, quería también poderla leer, seguir las partituras y reconocer los estilos de cada compositor.

Para él era un enigma apasionante descubrir de quién era lo que estaba sonando y cómo se podía diferenciar un autor de otro. Así empezó a entender el mundo a través de la música que por siempre le siguió orientando: “En el fondo este libro es la cristalización del trato que he ido teniendo con la música durante toda mi vida. A veces he estado más enfrascado en la docencia o la filosofía, pero la música siempre ha estado conmigo. Es mi pasión”, afirma. Y refiriéndose a Platón,  contaba en una entrevista publicada en el Diario El País, que “la música está en el corazón de su concepción de la naturaleza, de la educación. En Platón hay muchas concepciones de la música y trato de armonizarlas, porque representan en él un continuo: para hablar de la concupiscencia, del Eros… la música siempre está presente. El alma está construida, según él, por principios musicales… Por eso pongo en primer plano a Platón en mi libro".



Descargar El Canto de las Sirenas de Eugenio Trías Sagnier: http://bajafiles.com/f/VXeVW9




martes, 1 de marzo de 2016

Literatura: Los poetas del Muro de Berlín

Por: Daphy





El 9 de noviembre de 1989 sucedía lo impensable: el muro de Berlín caía tras 28 años de haber sido construido, provocando la euforia de los alemanes y de ciudadanos de otras partes del orbe que se enteraban de los sucesos a través de los cables de noticias o imágenes trasmitidas por satélite. A partir de entonces, el mundo, asombrado, empezó a conocer lo que había del "otro lado". Lejos de las propagandas anti-comunistas orquestadas por los estadounidenses, se dejaron ver ciudades perfectamente planificadas y sociedades con modos de pensar aún mas libres que las pretendidas por el "sueño americano". Se descubrían también artistas plásticos, poetas y músicos de altísimo nivel que con facilidad hacían palidecer a los del "mundo libre".