sábado, 13 de enero de 2018

Literatura: La Torre del Peregrino (fragmento)

Por: José Delgado


El aroma de las frambuesas - J. Palmer (2016)


Fragmento del Capítulo 1 - “El aroma de las frambuesas”

“[...].

La posada se hallaba en la ladera de una loma donde crecían abetos y cipreses; entre aquellas coníferas, destacaba un haya cuyas ramas se desplegaban paralelas al suelo. Zinnia detuvo al caballo y se quedó mirando ese árbol. Suspiró; los recuerdos la sacudieron con la contundencia de un golpe de viento, imágenes que creía olvidadas. Noches en vela aspirando el aroma de las montañas, juegos y canciones cuyo eco perduraba aún en su memoria… y mucho dolor. A la sombra del haya había encontrado un refugio después de que asesinaran a su madre, una guarida donde la pena y la soledad habían llevado a Zinnia a descubrir su propia esencia.

La pelirroja arrancó una hoja de tonalidad parda y la guardó en el petate. A pocos pasos del haya había un cartel de madera. Más allá, hacia el sur del valle, se extendía una encrucijada. Casi todos los caminos serpeaban siguiendo trayectorias diferentes hacia una depresión bañada por los cauces de varios ríos. Casi todos, a excepción de uno: un sendero que atravesaba varias aldeas y árboles desnudos por las montañas del oeste. Los ojos de Zinnia se posaron en el final de aquella senda, en una ciudad que emergía de entre un manto de brumas: Milaguas.

De repente escuchó un chirrido a la espalda y se bajó del caballo con lentitud. Con los ojos tan entrecerrados que daba la impresión de estar dormido, Normund avanzaba por el porche ayudado de su bastón. Cuando alcanzó el pretil, apoyó el cayado a la derecha y se sujetó a la baranda. Tenía varices por los antebrazos, arrugas por todo el rostro, y en la mano izquierda sostenía una jarra de madera. 

—Buenos días —lo saludó Zinnia a medida que se acercaba hacia él.
—¿Te marchas? —le preguntó su padrastro.
—Ya tendría que estar en camino. —La mujer giró la cabeza hacia el caballo—. Espero que no te importe que me lleve a Areth.

El hombre le dio un sorbo a la jarra y la dejó en la cornisa.

—No debería… —titubeó. Por los labios le resbaló un jugo entre rojo y púrpura que le confería a su aliento un aroma fresco y dulce—. No debería habértelo pedido.
—¿Todavía sigues con esas? Si no lo hubieras hecho, me habría enterado tarde o temprano y mi decisión habría sido la misma. Te lo debo por cómo me has tratado. —Hizo una pausa—. Por cuidar durante tantos años de mi madre.

Al anciano le afloraron lágrimas en unos ojos que habían perdido el brillo.

—Istar… Mi dulce Istar… —Las manos le temblaban—. Zinnia, no vayas. Quédate, te lo ruego. Ya solo te tengo a ti.
—Eso no es verdad. Encontraré a Torel. Te lo prometo.
—Sin tu hermano… ¿qué me queda? —balbuceaba—. ¿Qué…?

De manera involuntaria Normund golpeó con el codo la jarra, que rodó por el suelo hasta chocar contra uno de los puntales del pórtico. Mientras el zumo de frambuesas se escurría entre los huecos que dejaban los tablones, el anciano rompió a llorar. La angustia se acentuó en su rostro, despedazado por las primeras puñaladas del sol. Zinnia lo abrazó por detrás.

—¡Cálmate, papá! 

Pero las moscas ya habían llegado. Apenas tardaron instantes en acudir al dulce aroma de las frambuesas, en congregarse en torno al charco sanguinolento que teñía la hierba de escarlata por debajo del porche. Areth removía la tierra con la pezuña junto al cartel de la posada: “Bienvenidos a La Jarra sin Fondo”.


*****

Sobre el autor:

José Delgado es matemático con posgrado en estadística, aunque con una marcada pasión por las letras. Actualmente tiene 30 años y reside en un pequeño pueblo de Valencia, Tavernes de la Valldigna, aunque es nacido en Córdoba, España. Asimismo, es creador del proyecto Novelaria https://www.facebook.com/EspacioNovelaria/ y próximamente publicará su primer libro llamado La Torre del Peregrino, primera parte una saga denominada La esencia oculta, una novela río de fantasía épica, que constará de 3 libros y que tiene por tema principal la desigualdad, cuyo objetivo será resaltar las diferencias sociales que existen entre los distintos estratos de una civilización, desde el campesino más humilde al especulador con menos escrúpulos. Acerca de La Torre del Peregrino nos abunda José Delgado:

La acción de este primer volumen se desarrolla en Yvreska, una isla que forma parte de un mundo más complejo pero que no tendrá repercusión alguna en la trama hasta los siguientes tomos. No es un reino parecido al que estamos acostumbrados a ver en otras sagas de este tipo de literatura: no lo rige ningún rey ni existen complots en la alta aristocracia para hacerse con el trono. En Yvreska gobierna el poder del dinero y este reside en una federación mercantil llamada La Liga de Comercio. Y ese es, precisamente, el pilar principal en torno al que se construye la historia: el comercio.
Los personajes principales son tres, todos protagonistas en su medida, por lo que la novela está narrada desde tres perspectivas diferentes. Uno de ellos es Zinnia, una mujer que pertenece a una orden secreta que vela por el equilibrio: los Centinelas de los Cien Vientos. Otro es Blazh, recaudador de impuestos en las aduanas portuarias de Corcesca, la ciudad con mayor afluencia comercial de Yvreska. Y el último es Yllan, un anciano casi arruinado cuya mayor preocupación es cuidar de su nieta Ayla. A medida que avance el libro se irán descubriendo las conexiones entre ellos, que conducirán al desenlace en la Torre del Peregrino, donde culminarán las tres historias.

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